Que bien sientan las vacaciones, pero mejor sienta el desconectar de la rutina, no sólo es estar sin trabajar sino que un cambio de aires carga las pilas y te airea la cabeza.
Una semana en el norte te deja como nuevo, disfrutando de naturaleza, clima, familia y solo 1 hora diaria que había pedido para mí y así poder salir a trotar por nuevos caminos.
Olvidando ritmos, series, simplemente disfrutando del deporte y la naturaleza me han dejado como nuevo.
Estábamos en una zona con poco turismo y poco habitada, por lo que respirábamos tranquilidad las 24 horas. Parece una tontada pero salir a correr por estos sitios da que pensar en algunas ocasiones, pasando por aldeas que no tendrían ni 20 habitantes ves que no tendrán las facilidades de una ciudad pero que seguro son más felices que nosotros, a veces me entra la vena rural y no sabes si mandar todo a paseo y quedarte por aquí.
Salí a correr todos días, cosa que nunca he hecho en mi vida y cada día me encontraba mejor que el anterior. Ahora noto algo de carga en las piernas pero mereció la pena. Aquí no había llanos, o subías o bajabas pero cada rincón merecía el disfrutarlo, rodeado a veces de eucaliptos, en otras acantilados, montañas o cruzando alguna aldea alejada de la carretera con algún que otro lugareño que te daba un saludo en cuanto te veía. Después de entrenar con tanto calor en Zaragoza se estaba de cine sin pasar de 22 grados.
Pero ya estamos aquí, ha sido corto pero hemos vuelto con energía, por lo menos después de currar todo el año alguna alegría se da uno de vez en cuando


No hay comentarios:
Publicar un comentario